Wikipedia

Resultados de la búsqueda

domingo, 10 de marzo de 2013

SIGNOS VITALES


Los signos vitales indican el funcionamiento fisiológico básico del individuo.
La medición de éstos proporciona datos para determinar el estado de salud
habitual del paciente (datos basales), y la respuesta a esfuerzos físicos y psicológicos.
Un cambio en los signos vitales puede indicar un cambio en una función
fisiológica, lo cual podría señalar la necesidad de intervención médica y de enfermería.
Es importante recordar que, en la valoración de los signos vitales, cada persona tiene su
propio ritmo circadiano (diurno), o un reloj biológico de 24 hs que regula los
acontecimientos diarios de su vida. Por ejemplo: normalmente la temperatura de una
persona es más baja en las primeras horas de la mañana y más altas al final de la tarde.
En la mayoría de los individuos la presión arterial también es más alta cuando ya
estuvieron activos durante el día.
Los signos vitales son una manera rápida y eficaz de controlar el estado del paciente o
identificar problemas y evaluar su respuesta a una intervención.
Para determinar los signos vitales se utilizan técnicas básicas de inspección,
palpación y auscultación.
Cuando los enfermeros conocen las variables fisiológicas que influyen en los signos
vitales y reconocen la relación de los cambios con los mismos, más los hallazgos de otras
valoraciones físicas, pueden determinarse los trastornos de salud del paciente de manera
precisa. Cuando enfermeros y médicos colaboran para determinar el estado de salud del
paciente, la valoración de los signos vitales es un ingrediente esencial.
Los signos vitales son parte de la base de datos que el enfermero recoge durante la
valoración.
Los enfermeros deben comprender e interpretar los valores, informar los hallazgos
y empezar a realizar las intervenciones según necesidad.
Pauta de los signos vitales en la práctica de enfermería.
• El enfermero que atiende al paciente es el responsable de la medición de los signos
vitales.
• Los enfermeros deben analizar los signos vitales para interpretar su significado y tomar
decisiones sobre las intervenciones a realizar.
• El equipo de medición debe ser funcional y adecuado para el tamaño y edad del paciente.
Por ejemplo, un mango para medir la tensión arterial de tamaño adulto no debe utilizarse
para un niño.
• Los enfermeros deben conocer los valores habituales de los signos vitales y los valores
habituales del paciente, que les van a servir como base para comparar hallazgos
posteriores.
• Los enfermeros deben conocer la historia clínica médica, los tratamientos y las
medicaciones prescritas al paciente. Algunas enfermedades o tratamientos provocan
cambios predecibles de los signos vitales. Algunas medicaciones afectan a uno o más
signos vitales.

Los enfermeros deben controlar o minimizar los factores ambientales que puedan afectar
los de su paciente.
• Se deben utilizar procedimientos organizados, sistemáticos y tener una actitud tranquila
para asegurar la exactitud y demostrar habilidad y confianza al paciente.
• Se utiliza la medición de los signos vitales para determinar la administración de
fármacos.
• Los signos vitales siempre deben quedar documentados.( lo que no se escribe no se
realizó)
- ¿CUANDO SE TOMAN LOS SIGNOS VITALES?
Al ingreso de una institución sanitaria.
Antes y después de un procedimiento quirúrgico.
Antes y después de un procedimiento invasivo.
Antes, durante y después de la administración de un medicamento que afecten las
funciones cardiovasculares, respiratorias o el control de temperatura.
Cuando el estado general del paciente cambia.
Antes y después de las intervenciones de enfermería que influyen en los signos
vitales.
Cuando el paciente nos informa de síntomas no específicos o de distrés
emocional.
Temperatura corporal
Fisiología
La temperatura es el “calor” o el “frío” de una sustancia. La temperatura corporal es la
diferencia entre la cantidad de calor producida por los procesos corporales y la cantidad
de calor perdido al ambiente externo.
Calor producido – Calor perdido = Temperatura corporal
A pesar de los extremos en las condiciones ambientales y en la actividad física, los
mecanismos de control de la temperatura de los seres humanos mantienen la
temperatura central del cuerpo (temperatura de los tejidos profundos) relativamente
constante. Sin embargo, la temperatura de superficie fluctúa en función del flujo
sanguíneo de la piel y de la cantidad de calor perdido al ambiente externo. A causa de las
fluctuaciones de la temperatura de superficie, la temperatura aceptable del ser humano tiene límites desde 36° hasta 38°C.

Regulación
El equilibrio entre el calor perdido y el calor producido, o termorregulación está regulado
de manera precisa mediante mecanismos fisiológicos y conductuales. Para que la
temperatura corporal permanezca constante y dentro de unos límites aceptables, debe
mantenerse la relación entre el calor producido y el calor perdido. Esta relación está
regulada por mecanismos neurológicos y cardiovasculares.
Control nervioso y vascular.
El hipotálamo, situado entre los hemisferios cerebrales, controla la temperatura corporal
de la misma manera como lo hace un termostato doméstico. Una temperatura confortable
es el “punto fijo” en el que funciona un sistema calorífico. En el hogar, el descenso de la
temperatura ambiental activa la calefacción, mientras que un aumento de la temperatura
dispara la bajada del sistema. El hipotálamo percibe cambios mínimos en la temperatura
corporal. El hipotálamo anterior controla la pérdida de calor y el hipotálamo
posterior controla la producción de calor.
Cuando las células nerviosas del hipotálamo anterior se calientan por
encima del punto fijo, se emiten impulsos para reducir la temperatura corporal. Los
mecanismos de pérdida de calor incluyen sudación, vasodilatación (ensanchamiento) de
los vasos sanguíneos e inhibición de la producción de calor. La sangre es redistribuida a
los vasos de la superficie para fomentar la pérdida de calor. Si el hipotálamo posterior
percibe que la temperatura corporal es inferior al punto fijo, se inician mecanismos de
conservación de calor. La vasoconstricción (estrechamiento) de los vasos sanguíneos
reduce el flujo se sangre a la piel y a las extremidades. La producción de calor
compensatorio se estimula a través de la contracción de músculos voluntarios y de los
temblores musculares. Cuando la vasoconstricción es inefectiva para evitar la perdida de
calor adicional, empiezan los temblores. El trastorno o un traumatismo del hipotálamo o
de la médula espinal, que transporta los mensajes hipotalámicos, pueden producir
alteraciones graves de la temperatura corporal.
Producción de calor.
El calor es producido en el organismo mediante el metabolismo, que es la reacción
química en todas las células del organismo. La comida es la primera fuente de
combustible para el metabolismo. La termorregulación depende del funcionamiento
normal de los procesos de producción de calos. Las reacciones químicas celulares
requieren energía en forma de adenosina trifosfato (ATP). La cantidad de energía utilizada
por el metabolismo es la tasa metabólica. El calor se produce como subproducto del
metabolismo. Las actividades que requieren reacciones químicas adicionales aumentan la
tasa metabólica. A medida que el metabolismo aumenta, se produce calor adicional;
cuando el metabolismo disminuye, se produce menos calor. La producción de calor se
produce durante el reposo, los movimientos voluntarios, los temblores involuntarios y la
termogénesis sin temblores.

El metabolismo basal da cuenta del calor producido por el organismo en
reposo absoluto. La tasa metabólica basal (TMB) media depende del
área superficie del cuerpo. Las hormonas tiroideas también afectan la TMB.
Mediante el fomento de la rotura de la glucosa y de la grasa corporal, las
hormonas tiroideas aumentan la velocidad de las reacciones químicas en
casi todas las células del organismo. Cuando se secretan grandes
cantidades de hormonas tiroideas, la TMB puede aumentar el 100% por
encima de la normal. La ausencia de hormonas tiroideas puede dividir a la
mitad la TMB, provocando una disminución de la producción de calor. La
estimulación del sistema nervioso simpático mediante noradrenalina y
adrenalina también aumenta la tasa metabólica de los tejidos corporales.
Estos mediadores químicos provocan un descenso en los valores en
sangre de la glucosa. La testosterona, hormona sexual masculina,
aumenta la TMB; los hombres tienen una TMB superior a las mujeres.
Movimientos voluntarios, como una actividad muscular durante el ejercicio
requieren energía adicional. Durante el ejercicio la tasa metabólica puede
aumentar más de 200 veces la normal. La producción de calor puede
aumentar más de 50 veces la normal.
El temblor es una respuesta involuntaria del organismo a las diferencias de
temperatura en el organismo. El movimiento del músculo esquelético
durante el temblor requiere una energía significativa. En clientes
vulnerables el temblor puede agotar gravemente las fuentes de energía,
provocando un deterioro fisiológico adicional. El temblor puede aumentar la
producción de calor 4 o 5 veces más de lo normal. El calor producido ayuda
a la igualación de la temperatura corporal y el temblor cesa.
La termogénesis sin temblor se produce principalmente en recién nacidos.
Dado que los recién nacidos no pueden temblar, se metaboliza una
cantidad limitada de tejido vascular oscuro, presente en el nacimiento, para
la producción de calor.
Pérdida de calor.
La perdida de calor y la producción de calor se producen simultáneamente. La estructura
y la exposición de la piel en el entorno producen una pérdida de calor constante normal a
través de la radiación, la conducción, la convección y la evaporación.
La radiación es la transferencia de calor desde la superficie de un objeto hasta la
superficie de otro objeto sin un contacto directo entre ambos (Holtzclaw, 1998). La
radiación se produce a causa de que el calor se transmite a través de ondas
electromagnéticas. El calor se irradia desde la piel a cualquier objeto mas frío de su
alrededor. La radiación aumenta a medida que la diferencia de temperatura entre los
objetos aumenta.

Los flujos sanguíneos desde los órganos internos centrales transportan el calor a la piel
y a los vasos sanguíneos de superficie. La cantidad de calor transportado a la superficie
depende de la vasoconstricción y de la vasodilatación regulada por el hipotálamo. La
vasodilatación periférica aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel para aumentar la pérdida
de calor por irradiación. La vasoconstricción periférica minimiza la pérdida de calor por
irradiación. Más del 85% del área de la superficie del cuerpo humano irradia calor al
ambiente; sin embargo, si el ambiente esta más caliente que la piel, el cuerpo absorbe
calor a través de la radiación.
La enfermera aumenta la pérdida de calor a través de la radiación, eliminando la ropa o
las sábanas. La posición del paciente aumenta la pérdida de calor por radiación (p. ej.,
estar de pie expone a una mayor área de superficie de radicación y estar acostado en
posición fetal minimiza la radiación de calor). Cubrir el cuerpo con ropa oscura ajustada
también reduce la cantidad de calor perdido por la radiación.
La conducción es la transferencia de calor de un objeto a otro con contacto directo.
Cuando la piel caliente toca un objeto más frío, se pierde calor. Cuando las temperaturas
de los dos objetos son iguales, la pérdida de calor conductiva cesa. El calor se conduce a
través del contacto con los sólidos, líquidos y gases. Normalmente la conducción acaba
con una pequeña cantidad de pérdida de calor. La enfermera aumenta la pérdida de calor
conductiva mediante una bolsa de hielo o con un baño de agua fría al paciente. Poner
varias capas de ropa reduce la pérdida conductiva. El cuerpo gana calor mediante la
conducción cuando se pone en contacto con materiales más calientes que la temperatura
de la piel.
La convección es la transferencia de calor por el movimiento de aire. Primero el calor
es conducido por moléculas de aire directamente en contacto con la piel. Las corrientes
de aire alejan el aire caliente. A medida que la velocidad de la corriente de aire aumenta,
la pérdida de calor conectiva aumenta. Un ventilador eléctrico favorece la pérdida de calor
a través de la convección. La pérdida de calor conectiva aumenta cuando la piel mojada
se pone en contacto con el aire ligeramente en movimiento.
La evaporación es la transferencia de energía calorífica cuando un líquido se
transforma en gas. Durante la evaporación, se pierden aproximadamente 0,6 calorías por
gramo de agua que se evapora (Guyton, 1995). El cuerpo pierde calor continuamente por
evaporación. Al día se evaporan aproximadamente entre 600 y 900 ml de la piel y de los
pulmones, produciendo una pérdida de agua insignificante y no desempeña un papel
importante en la regulación de la temperatura.
Regulando la transpiración o sudación, el organismo fomenta una pérdida de calor por
evaporación adicional. Millones de glándulas sudoríparas situadas en la dermis de la piel
secretan sudor a través de minúsculos conductos de la superficie de la piel. Cuando la
temperatura corporal aumenta, el hipotálamo anterior señala las glándulas sudoríparas
para que liberen sudor.

El sudor se evapora desde la superficie de la piel, produciendo una pérdida de
calor. Durante el ejercicio y el estrés emocional o mental, la sudación es una vía para
perder el calor excesivo producido por el aumento de la tasa metabólica. La evaporación
excesiva puede provocar descamaciones y picazón, así como sequedad de las fosas
nasales y de la faringe.
La diaforesis es la transpiración visible que se produce principalmente en la frente y en
la parte superior del tórax, aunque también puede observarse en cualquier parte del
organismo. Las glándulas sudoríparas están situadas debajo de las dermis de la piel. Las
glándulas secretan sudor, una solución acuosa que contiene sodio y cloruro, que pasa a
través de minúsculos conductos a la superficie de la piel. Las glándulas están controladas
por el sistema nervioso simpático. Cuando la temperatura corporal aumenta, las glándulas
sudoríparas liberan sudor, que se evapora de la piel para fomentar la pérdida de calor.
Una temperatura corporal baja inhibe la secreción de las glándulas sudoríparas. La
diaforesis es menos eficiente cuando el movimiento del aire es mínimo o cuando la
humedad del aire es alta. Las personas con una ausencia congénita de glándulas
sudoríparas o con una enfermedad cutánea grave que altere la diaforesis son incapaces
de tolerar temperaturas cálidas a causa de que no pueden enfriarse adecuadamente.
Importancia de la piel en la regulación de la temperatura.
La función de la piel en la regulación de la temperatura incluye el aislamiento del cuerpo,
la vasoconstricción (que afecta la cantidad de flujo sanguíneo y a la pérdida de calor de la
piel) y la sensación de temperatura. La piel, el tejido subcutáneo y la grasa mantienen el
calor interior del organismo. Cuando el flujo sanguíneo de debajo de las capas de la piel
disminuye, la piel por sí sola es un aislante excelente. Las personas con más grasa
corporal tienen un aislamiento natural mayor que las personas delgadas y musculosas.
La manera en la que la piel controla la temperatura corporal es la parecida a la forma en
que el radiador de un automóvil controla la temperatura del motor. El motor de un
automóvil produce una gran cantidad de calor. El agua es bombeada a través del sistema
del motor para recoger el calor y transportarlo hasta el radiador, donde un ventilador
transfiere el calor del agua hasta el aire exterior. El radiador y el ventilador mantienen la
temperatura del motor dentro de unos límites seguros para evitar que se dañe a causa de
un calentamiento excesivo. En el cuerpo humano, los órganos internos producen calor, y
durante el ejercicio o un aumento de la estimulación simpática la cantidad de calor
producida es superior a la temperatura central habitual. La sangre fluye desde los órganos
internos transportando el calor hasta la superficie del cuerpo. La piel esta bien provista de
vasos sanguíneos, especialmente en la zona de las manos, los pies y las orejas. La
sangre que fluye a través de estas zonas vasculares de la piel puede variar desde un flujo
mínimo hasta mas del 30% de la sangre expulsada por el corazón (Guyton, 1995). El calor
es transferido desde la sangre, a través de las paredes de los vasos, a la superficie de la
piel y se pierde en el ambiente a través de los mecanismos de pérdida de calor. La
temperatura central del cuerpo permanece dentro de unos límites seguros.

El grado de vasoconstricción determina la cantidad de flujo sanguíneo y de pérdida de
calor de la piel. Si la temperatura central es demasiado alta, el hipotálamo inhibe la
vasoconstricción. Como consecuencia, los vasos sanguíneos se dilatan y una mayor
cantidad de sangre alcanza la superficie de la piel. Un día cálido y húmedo, los vasos
sanguíneos de las manos están dilatados y son fácilmente visibles. En cambio, si la
temperatura central es demasiado baja, el hipotálamo inicia la vasoconstricción y el flujo
sanguíneo hacia la piel disminuye. De este modo, se conserva el calor corporal.
La piel esta bien provista de receptores de calor y frío. Sin embargo, debido a que los
receptores de frío son más abundantes la funciona principalmente para detectar
temperaturas de superficies frías. Cuando la piel se enfría, estos sensores envían
información al hipotálamo, que inicia el temblor para aumentar la producción de calor
corporal, la inhibición de la sudación y la vasoconstricción.
Control conductual.
Cuando esta expuesto a temperaturas extremas, el ser humano actúa voluntariamente
para mantener una temperatura corporal confortable. La capacidad de una persona para
controlar la temperatura corporal depende de:
► el grado de temperatura externa
► la capacidad de la persona para percibir sensaciones de comodidad o
incomodidad
► los procesos mentales o emocionales
► la movilidad o la capacidad de la persona para quitarse o ponerse la ropa.
Si algunas de estas capacidades están ausentes o se ha perdido, es difícil controlar la
temperatura corporal. Los niños pueden sentirse incómodos en condiciones cálidas, pero
necesitan ayuda para cambiar su entorno. Los ancianos pueden necesitar ayuda para
detectar ambientes fríos y para minimizar la pérdida de calor. Una enfermedad, una
disminución del estado de conciencia o la alteración de los procesos mentales producen
una incapacidad para reconocer la necesidad de cambiar la conducta para controlar la
temperatura. Cuando la temperatura es extremadamente caliente o fría, las conductas de
promoción para la salud como quitarse o ponerse ropa, tiene un efecto limitado sobre el
control de la temperatura. La enfermera valora las variables que sitúan al paciente en un
alto riesgo de termorregulación ineficaz.
Factores que afectan la temperatura corporal.
Edad. Al nacer, el recién nacido abandona un ambiente cálido y relativamente constante
y entra en uno donde las temperaturas fluctúan ampliamente. Los mecanismos de control
de la temperatura son inmaduros. La temperatura de un recién nacido puede responder
drásticamente a los cambios en el entorno; para proteger al recién nacido de las
temperaturas ambientales son necesarios cuidados adicionales. La regulación de la
temperatura es inestable hasta que el niño alcanza la pubertad.

Los límites de la temperatura normal descienden gradualmente a medida que los
individuos se acercan a la vejez. Los ancianos son especialmente sensibles a las
temperaturas extremas a causa del deterioro de los mecanismos de control,
especialmente el mal control vasomotor (control de la vasoconstricción y de la
vasodilatación), de la disminución de la cantidad de tejido subcutáneo, de la disminución
de la actividad de las glándulas sudoríparas y de la disminución del metabolismo.
Ejercicio. Cualquier forma de ejercicio puede aumentar la producción de calor y, por
consiguiente, la temperatura corporal. El ejercicio enérgico prolongado, como correr
largas distancias, puede aumentar temporalmente las temperaturas corporales por encima
de los 41º C.
Valor hormonal. Generalmente, las mujeres experimentan fluctuaciones de la
temperatura corporal superiores a las de los hombres. Las variaciones hormonales
durante el ciclo menstrual provocan fluctuaciones de la temperatura corporal. Estas
variaciones de temperatura pueden utilizarse para predecir los días más fértiles de la
mujer para conseguir un embarazo.
En las mujeres también se producen cambios de la temperatura corporal durante la
menopausia (cese de la menstruación). Las mujeres a las que les ha cesado la
menstruaron pueden experimentar períodos de intenso calor corporal y sudación de entre
30 segundos a 5 minutos. Durante estos períodos pueden producirse aumentos
intermitentes en la temperatura de la piel superiores a 4º C denominados sofocos. Esto se
debe a la inestabilidad de los controles vasomotores para la vasodilatación y la
vasoconstricción.
Ritmo circadiano. Normalmente, durante un periodo de 24 hs, la temperatura corporal
cambia entre 0,5º y 1º C. Durante el día, la temperatura corporal aumenta constantemente
hasta alrededor de las 6:00 horas y después disminuye hasta los valores de la
madrugada.
Estrés. El estrés físico y emocional aumenta la temperatura corporal a través de la
estimulación hormonal y nerviosa. Estos cambios fisiológicos aumentan el metabolismo,
que aumenta la producción de calor. El cliente ansioso por entrar en un hospital o en la
consulta del médico puede registrar una temperatura normal superior.
Entorno. El entorno influye en la temperatura corporal. Si la temperatura se valora en
una habitación muy caliente, el paciente puede ser incapaz de regular la temperatura
corporal mediante mecanismos de pérdida de calor y la temperatura corporal será
elevada. Si el paciente ha estado afuera desabrigado, la temperatura corporal puede ser
baja a causa de la pérdida de calor conductiva y por radiación. Los lactantes y los
ancianos es más probable que se vean afectados por las temperaturas del entorno debido
a que sus mecanismos de regulación de la temperatura son menos eficientes.

Alteraciones de la temperatura.
Los cambios en la temperatura corporal fuera de los límites habituales afectan el punto fijo
hipotalámico. Estos cambios pueden estar relacionados con una producción de calor
excesiva, una pérdida de calor excesiva, una producción de calor mínima, una pérdida de
calor mínima o cualquier combinación de estas alteraciones. La naturaleza de los cambios
afecta el tipo de problemas clínicos que sufre un paciente.
La hiperpirexia, o fiebre, se produce debido a que los mecanismos de pérdida de
calor, produciendo un aumento anómalo de la temperatura corporal. El grado en que la
fiebre amenaza la salud es una fuente frecuente de desacuerdo entre los profesionales
sanitarios. Generalmente la fiebre no es perjudicial si permanece por debajo de 39°C.
La fiebre auténtica resulta de una alteración en el punto fijo hipotalámico. Los
pirógenos, como bacterias y virus provocan un aumento de la temperatura corporal.
Cuando entran en el organismo, los pirógenos actúan como antígenos, disparando el
sistema inmune. Se producen más células blancas para ayudar a fomentar las defensas
del organismo contra la infección. Además, se liberan sustancias parecidas a hormonas
para una defensa adicional contra la infección. Estas sustancias también disparan el
hipotálamo para aumentar el punto fijo. Para encontrar el nuevo punto fijo superior, el
organismo produce y conserva calor. Pueden pasar varias horas antes de que la
temperatura corporal alcance el nuevo punto fijo. Durante este período la persona sufre
escalofríos, temblores y siente frío, incluso aunque la temperatura corporal esté
aumentando. La fase de escalofríos finaliza cuando se consigue el nuevo punto fijo, una
temperatura superior. Durante la nueva fase, la meseta, los escalofríos disminuyen y la
persona se siente caliente y seca. Si se ha “excedido” el nuevo punto fijo o si se han
eliminado los pirógenos, se produce la tercera fase de un episodio febril. El punto fijo del
hipotálamo desciende, iniciando respuestas de pérdida de calor. La piel se vuelve caliente
y enrojecida a causa de la vasodilatación. La diaforesis ayuda a la pérdida de calor por
evaporación. Cuando la fiebre se “corta”, el paciente está afebril.
La fiebre es un mecanismo de defensa importante.
Las elevaciones leves de la temperatura por encima de 39°C aumentan el sistema inmune
del organismo. Durante un episodio febril, se estimula la producción de células
sanguíneas blancas. El aumento de la temperatura reduce la concentración plasmática de
hierro, inhibiendo el crecimiento de la bacteria. La fiebre también lucha contra las
infecciones virales mediante la estimulación de interferón, la sustancia natural del
organismo para luchar contra los virus.
Durante la fiebre, el metabolismo celular aumenta y el consumo de oxígeno se
eleva. Los ritmos cardíaco y respiratorio aumentan para satisfacer las necesidades
metabólicas de nutrientes del organismo.
La fiebre prolongada puede debilitar al paciente a causa del agotamiento de las
reservas de energía. El aumento de metabolismo requiere oxígeno adicional. Si no puede
satisfacerse la demanda de oxígeno adicional, se produce hipoxia celular (oxígeno
insuficiente).
La hipoxia de miocardio produce angina (dolor en el pecho). La hipoxia cerebral
produce confusión. Las intervenciones durante la fiebre pueden incluir oxigenoterapia. El
mecanismo regulador utilizado para compensar la fiebre sitúa al paciente en riesgo de
déficit del volumen de líquidos. Puede haber una excesiva pérdida de agua a través del
aumento de la respiración y de la diaforesis.

La deshidratación puede ser un problema grave en ancianos y niños con un peso
corporal bajo. Una acción enfermera importante consiste en mantener el estado del
volumen de líquidos óptimo.
Hipertermia. La hipertermia consiste en una temperatura corporal
elevada relacionada con la incapacidad del organismo para fomentar la
pérdida de calor o reducir la producción de calor.
Cualquier trastorno o traumatismo del hipotálamo puede
alterar los mecanismos de pérdida de calor.
Golpe de calor. La exposición prolongada al sol o a las temperaturas ambientales altas
pueden sobrecargar los mecanismos de pérdida de calor del organismo. El calor también
paraliza la función hipotalámica. Estas condiciones causan un golpe de calor, una crisis
térmica peligrosa con un alto índice de mortalidad. Los pacientes con riesgos incluyen a
aquellos que son muy jóvenes o muy viejos o a aquellos con enfermedades
cardiovasculares, hipotiroidismo, diabetes o alcoholismo.
Agotamiento por calor. El agotamiento por calor se produce cuando una diaforesis
excesiva produce una pérdida excesiva de agua y de electrólitos. Durante el agotamiento
por calor, causado por la exposición al calor ambiental, los signos y síntomas del déficit
del volumen de líquidos son frecuentes. Los primeros auxilios incluyen el traslado del
paciente a un ambiente más fresco y el restablecimiento del equilibrio de líquidos y
electrólitos.
Hipotermia. La pérdida de calor durante una exposición prolongada al
frío sobrecarga la capacidad del organismo para producir calor, causando
hipotermia. Ésta puede ser involuntaria, como consecuencia de caer en el
hielo de un lago helado o puede ser inducida voluntariamente durante
procedimientos quirúrgicos para reducir la demanda metabólica y las
necesidades de oxígeno del organismo.
Generalmente la hipotermia accidental se desarrolla gradualmente y
puede pasar inadvertida durante varias horas. Cuando la temperatura de la
piel desciende a 35°C, el paciente sufre temblores incontrolados, pérdida
de memoria, depresión y falta de juicio. Cuando la temperatura corporal
desciende por debajo de los 34,4°C, el corazón, el ritmo respiratorio y la
tensión arterial descienden. La piel se vuelve cianótica. Si la hipotermia
avanza, el paciente sufre arritmias cardíacas, pérdida de consciencia y
ausencia de respuesta a los estímulos dolorosos. En casos de hipotermia
grave una persona puede mostrar signos clínicos parecidos a la muerte.
Cuando el organismo está expuesto a temperaturas anómalas se produce
congelación superficial. Los cristales de hielo que se forman en el interior
de la célula pueden causar lesiones circulatorias y tisulares permanentes.
Las zonas especialmente sensibles a la congelación superficial son los
lóbulos de las orejas, la punta de la nariz y de los dedos de las manos y de
los pies. La zona lesionada está blanca y rígida al tacto. El paciente pierde
sensibilidad en la zona afectada. La intervención incluye medidas de
calentamiento gradual, analgesia y protección del tejido lesionado.

PROCESO ENFERMERO Y TERMORREGULACIÓN
El conocimiento de la fisiología de la regulación de la temperatura corporal ayuda a la
enfermera a valorar la respuesta del paciente a las alteraciones de la temperatura y a
intervenir de manera segura. Para aumentar o disminuir la pérdida de calor, fomentar la
conservación del calor y aumentar la comodidad pueden ponerse en práctica medidas
independientes. Estas medidas se añaden a los efectos de los tratamientos prescritos por
el médico durante la enfermedad. Muchas de las medidas también pueden enseñarse a
los miembros de la familia, a los padres del niño o a otros cuidadores.
DIAGNÓSTICO ENFERMERO
La valoración de las alteraciones de la temperatura fuera de unos límites aceptables
conduce a un diagnóstico enfermero. La enfermera identifica los hallazgos valorados y
reúne las características definitorias para formar un diagnóstico enfermero. Por ejemplo,
un aumento de la temperatura corporal, piel enrojecida, piel caliente al tacto y taquicardia
indican el diagnóstico de hipertermia. El diagnóstico enfermero identifica el riesgo del
paciente de una temperatura corporal alterada o de una alteración real de la temperatura.
Si el paciente tiene factores de riesgo para las alteraciones de la temperatura, la
enfermera los minimiza o elimina.
Una vez fijado el diagnóstico, la enfermera debe elegir cuidadosamente el factor
relacionado o etiología.
El factor relacionado permite que la enfermera realice las intervenciones
enfermeras adecuadas. En el ejemplo de la hipertermia, un factor relacionado de actividad
enérgica conllevará intervenciones muy diferentes a las del factor relacionado con la
disminución de la capacidad de transpiración.
Pulso
El pulso son los “saltos” palpables del flujo sanguíneo que se aprecian en diversos puntos
del cuerpo. Es un indicador del estado circulatorio. La circulación es el medio a través del
cual las células reciben nutrientes y eliminan productos de desechos del metabolismo.
Para que las células funcionen normalmente, debe haber un flujo sanguíneo continuo y un
volumen y una distribución de sangre hacia las células que necesitan nutrientes
adecuados.
Fisiología y regulación
La sangre circula a través del organismo en un circuito continuo. Los impulsos eléctricos
originados en el nódulo sinoauricular (SA) recorren el músculo cardíaco para estimular la
contracción cardíaca. Con cada contracción ventricular, entran en la aorta
aproximadamente de 60 a 70 ml de sangre (volumen sistólico). Con cada eyección de
volumen sistólico, las paredes de la aorta se distienden, creando una onda del pulso que
se desplaza rápidamente hacia el extremo distal de las arterias.

Cuando la onda del pulso alcanza una arteria periférica, puede notarse palpando
ligeramente la arteria contra el hueso o el músculo que hay debajo de ella. El pulso es el
“salto” palpable del flujo sanguíneo en la arteria periférica. El número de sensaciones de
pulso que se produce en un minuto es el ritmo del pulso.
El volumen de sangre bombeado por el corazón durante un minuto es el gasto
cardíaco, el producto del ritmo cardíaco y del volumen sistólico del ventrículo.
Normalmente en un adulto el corazón bombea 5000 ml de sangre por minuto.
El enfermero valora la capacidad del corazón para satisfacer las demandas de
nutrientes de los tejidos del organismo palpando un pulso periférico o utilizando un
estetoscopio para escuchar los sonidos del corazón (ritmo apical).
VALORACIÓN DEL PULSO
Cualquier arteria puede valorarse por la velocidad del pulso, pero las arterias radial y
carótida pueden palparse fácilmente como zonas de pulso periférico.
PROCESO ENFERMERO Y DETERMINACIÓN DEL PULSO
La valoración del pulso determina el estado general de la salud cardiovascular y la
respuesta a desequilibrios de otros sistemas. La taquicardia, la bradicardia y la arritmia
son características definitorias de muchos diagnósticos enfermeros y se tienen en cuenta
junto con otros datos de valoración. Por ejemplo, las características que definen un ritmo
cardíaco anómalo, disnea por ejercicio y la queja del paciente de fatiga conducen a un
diagnóstico de intolerancia a la actividad. La enfermera evalúa los resultados del paciente
valorando la velocidad, el ritmo, la fuerza y la igualdad del pulso después de cada
intervención.
Respiración
La supervivencia humana depende de la capacidad del oxígeno (O2) para alcanzar las
células del organismo y para eliminar el dióxido de carbono (CO2) de las células. La
respiración es el mecanismo que utiliza el organismo para intercambiar gases entre la
atmósfera y la sangre y las células. La respiración implica ventilación (movimiento de
gases dentro y fuera de los pulmones), difusión (movimiento de gases y de dióxido de
carbono entre los alvéolos y los glóbulos rojos) y perfusión (distribución de glóbulos rojos
hacia y desde los capilares pulmonares). Estos procesos pueden valorarse de manera
independiente. La velocidad, la profundidad y el ritmo de los movimientos de la ventilación
indican la calidad y eficiencia de la ventilación. Las pruebas diagnósticos que miden los
valores de O2 y de CO2 en la sangre arterial proporcionan información útil sobre la difusión
y la perfusión. Sin embargo, el análisis de la eficiencia requiere la integración de los datos
de valoración de los tres procesos. Los procesos son interdependientes.

Control fisiológico.
Generalmente la respiración es un proceso pasivo. Los adultos normalmente respiran
siguiendo una pauta uniforme e ininterrumpida de 12 a 20 veces por minuto.
MECANISMOS DE LA RESPIRACIÓN.
Aunque normalmente la respiración es un trabajo muscular pasivo está implicada en el
movimiento de los pulmones y de la pared torácica. La inspiración es un proceso activo.
Durante la inspiración el centro respiratorio envía impulsos a lo largo del nervio frénico,
provocando la contracción del diafragma. Los órganos abdominales se mueven hacia
abajo y adelante, aumentando el tamaño de la capacidad torácica para introducir el aire
en los pulmones. Durante la espiración, el diafragma se relaja y los órganos abdominales
vuelven a sus posiciones originales. Los pulmones y la pared torácica vuelven a una
posición relajada. La espiración es un proceso pasivo. La velocidad y la profundidad
normal de la ventilación, eupnea, se interrumpe suspirando. El suspiro, una respiración
prolongada más profunda, es un mecanismo fisiológico protector para expandir las vías
aéreas y los alvéolos pequeños no ventilados durante una respiración normal.
VALORACIÓN DE LA RESPIRACIÓN.
Las respiraciones son el signo vital más fácil de valorar, aunque a menudo son el signo
vital medido de manera más desordenada.
La valoración precisa de las respiraciones depende del reconocimiento de la
enfermera de los movimientos torácicos y abdominales normales. Durante la respiración
tranquila, la pared torácica sube y baja suavemente. La medición precisa por parte del
enfermero requiere observación del movimiento de la pared torácica.
Velocidad respiratoria. Cuando mide la velocidad de la ventilación o de la respiración,
la enfermera observa una inspiración y una espiración completas. La velocidad
respiratoria varía con la edad. La zona de distribución habitual de la velocidad respiratoria
disminuye a lo largo de la vida.
Profundidad de la ventilación. La profundidad de las respiraciones se valora mediante
la observación del grado de recorrido o movimiento de la pared torácica. La enfermera
describe subjetivamente los movimientos de ventilación como profundos, normales o poco
profundos. Una respiración profunda implica una expansión total de los pulmones con
exhalación completa. Las respiraciones son poco profundas o superficiales cuando sólo
pasa una pequeña cantidad de aire a través de los pulmones y el movimiento de
ventilación es difícil de ver.
Ritmo de la ventilación. La pauta de la respiración puede determinarse observando el
pecho o el abdomen. La respiración diafragmática es el resultado de la contracción y la
relajación del diafragma y se observa mejor observando los movimientos abdominales.
Con la respiración normal, después de cada ciclo respiratorio se produce un
intervalo regular.
Respecto al ritmo, la respiración es regular o irregular.

Valoración de la difusión y la perfusión.
Los procesos respiratorios de difusión y perfusión pueden evaluarse mediante la medición
de la saturación de oxígeno de la sangre.
El flujo sanguíneo a través de los capilares pulmonares proporciona glóbulos rojos
para la fijación del oxígeno. Una vez que el oxígeno se difunde desde los alvéolos a la
sangre pulmonar, la mayor parte del oxígeno se fija a las moléculas de hemoglobina de
los glóbulos rojos. Los glóbulos rojos transportan las moléculas de hemoglobina
oxigenada a través del lado izquierdo del corazón y fuera hacia los capilares periféricos,
donde el oxígeno se suelta en función de las necesidades de los tejidos.
El porcentaje de hemoglobina unida a oxígeno en las arterias es el porcentaje de
saturación de hemoglobina.
Saturación
Medición de la saturación de oxígeno arterial.
El reciente desarrollo de un dispositivo seguro, el oxímetro de pulso, permite la medición
indirecta de la saturación de oxígeno en la base de datos de los signos vitales del
paciente. El oxímetro de pulso es una sonda con un diodo que emite luz (LED) y un foto
detector conectado con un cable a un oxímetro. El LED emite longitudes de onda de luz
que son absorbidas por las moléculas de hemoglobina oxigenadas y desoxigenadas. La
luz reflejada por las moléculas de hemoglobina es procesada por el oxímetro, que calcula
la saturación del pulso (SpO2). La SpO2 es una estimación fiable de la SaO2 cuando la
SaO2 es superior al 70%. Los valores obtenidos con el oxímetro de pulso son menos
exactos con saturaciones inferiores al 70%. La medición de la SpO2 está afectada por
factores que interesan a la transmisión de luz o a las pulsaciones arteriales periféricas. Es
importante elegir la sonda adecuada para reducir el error de medición. La causa más
frecuente de lecturas inexactas es el movimiento del artefacto. El conocimiento de estos
factores permite que la enfermera interprete con exactitud las mediciones anómalas de la
SpO2.
PROCESO ENFERMERO Y SIGNOS VITALES RESPIRATORIOS.
La medición del signo vital de la velocidad, la pauta y la profundidad respiratoria, junto con
la SpO2, permite al enfermero valorar la ventilación, la difusión y la perfusión. Cada
medición puede proporcionar indicios para la determinación de la naturaleza del problema
del paciente. Los datos de la valoración respiratoria son características definitorias de
muchos diagnósticos enfermeros y se tienen en cuenta junto con datos de otras valoraciones.

Tensión arterial
La tensión arterial es la fuerza lateral sobre las paredes de una arteria que ejerce la
sangre bombeada a presión desde el corazón. La tensión arterial o sistémica, la tensión
arterial en el sistema de arterias en el organismo, es un buen indicador de la salud
cardiovascular. La sangre fluye a través del sistema circulatorio debido a los cambios de
presión; se mueve de una zona de presión alta a una zona de presión baja. La
contracción del corazón fuerza a la sangre a presión hacia la aorta. La punta de presión
máxima cuando se produce la eyección es la tensión arterial sistólica. Cuando los
ventrículos se relajan, la sangre que permanece en las arterias ejerce una presión mínima
o diastólica. La tensión diastólica es la ejercida contra las paredes arteriales.
La unidad estándar para medir la tensión arterial es milímetros de mercurio
(mmHg). La medición indica la altura a la que la tensión arterial puede elevar una columna
de mercurio. La tensión arterial se registra con la lectura sistólica antes que la diastólica
(por ej. 120/80). La diferencia entre la tensión sistólica y la diastólica es la presión del pulso. Para una tensión arterial de 120/80, la presión del pulso es de 40.

FISIOPATOLOGÍA DE LA TENSIÓN ARTERIAL
La tensión arterial refleja las interrelaciones del gasto cardíaco, la resistencia vascular
periférica, el volumen sanguíneo, la viscosidad sanguínea y la elasticidad de las arterias.
El conocimiento de estas variables hemodinámicas por parte de la enfermera ayuda en la valoración de las alteraciones de la tensión arterial.

Gasto cardíaco
El gasto cardíaco (GC) de una persona es el volumen de sangre bombeado por el
corazón durante un minuto.
La tensión arterial depende del gasto cardíaco y de la resistencia vascular
periférica.
Cuando el volumen aumenta en un espacio cerrado, como un vaso sanguíneo, la
presión en ese espacio aumenta. Así, a medida que el gasto cardíaco aumenta, más
sangre es bombeada contra las paredes arteriales, provocando una elevación de la
tensión arterial. El gasto cardíaco puede aumentar como resultado de un aumento del
volumen sanguíneo. Los cambios en el ritmo cardíaco pueden producirse con más rapidez
que los cambios en la contractilidad muscular o en el volumen sanguíneo. Un aumento en
el ritmo cardíaco puede disminuir el tiempo de llenado diastólico y el volumen diastólico
final; como resultado, se produce una disminución en la tensión arterial.
Resistencia periférica
La sangre circula a través de una red de arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas.
Las arterias y las arteriolas están rodeadas de músculo liso que se contrae o se relaja para cambiar el tamaño de la luz.

El tamaño de las arterias y de las arteriolas cambia para ajustar el flujo sanguíneo
a las necesidades de los tejidos locales. Por ejemplo, cuando un órgano principal necesita
más sangre, las arterias periféricas se contraen, disminuyendo su suministro sanguíneo.
El órgano principal dispone de más sangre a causa del cambio de resistencia en la
periferia. Normalmente, las arterias y las arteriolas permanecen parcialmente contraídas
para mantener un flujo constante de sangre. La resistencia vascular periférica es la
resistencia al flujo sanguíneo determinada por el tono de la musculatura vascular y el
diámetro de los vasos sanguíneos. Cuanto más pequeña es la luz de un vaso, mayor es la
resistencia vascular periférica al flujo sanguíneo. A medida que la resistencia aumenta, la
tensión arterial aumenta. A medida que los vasos se dilatan y la resistencia disminuye, la
tensión arterial disminuye.
Volumen sanguíneo
El volumen de sangre circulando dentro del sistema vascular afecta la tensión arterial. La
mayoría de adultos tienen un volumen de sangre circulante de 5000ml. Normalmente el
volumen sanguíneo permanece constante; sin embargo, si el volumen aumenta, ejerce
más presión contra las paredes arteriales. Por ejemplo, la perfusión rápida e incontrolada
de líquidos eleva la tensión arterial. Cuando el volumen de sangre circulante disminuye,
como en el caso de una hemorragia o deshidratación, la tensión arterial disminuye.
Viscosidad
La densidad o viscosidad de la sangre afecta la facilidad con la que la sangre fluye a
través de los vasos pequeños. El hematocrito, o porcentaje de glóbulos rojos en la sangre,
determina la viscosidad de la sangre. Cuando el hematocrito aumenta y la sangre fluye
lentamente, la tensión arterial aumenta. El corazón debe contraerse más enérgicamente
para mover la sangre viscosa a través del sistema circulatorio.
Elasticidad
Normalmente las paredes de una arteria son elásticas y se distienden con facilidad. A
medida que la presión dentro de las arterias aumenta, el diámetro de las paredes de los
vasos aumenta para acomodarse al cambio de presión. La distensión de las arterias evita
grandes fluctuaciones en la tensión arterial; sin embargo, en ciertas enfermedades como
la arteriosclerosis, las paredes de los vasos pierden su elasticidad y son sustituidas por
tejido fibroso que no puede ensancharse bien. Con una elasticidad reducida, hay una
resistencia mayor al flujo de sangre; como resultado, cuando el ventrículo izquierdo
eyecta su volumen sistólico, los vasos no ceden más a la presión. En cambio, un volumen
sanguíneo dado es forzado a través de las paredes arteriales rígidas y la presión
sistémica aumenta. Como resultado de una elasticidad arterial reducida, la tensión
sistólica es mas significativamente elevada que la tensión diastólica.
Cada factor hemodinámico afecta significativamente a los otros. Por ejemplo, a medida
que la elasticidad arterial disminuye, la resistencia vascular periférica aumenta.

Normalmente el complejo control del sistema cardiovascular evita que cualquier factor por
si solo cambie permanentemente la tensión arterial. Por ejemplo, si el volumen sanguíneo
disminuye, el organismo lo compensa con un aumento de la resistencia vascular.
Factores que influyen en la tensión arterial
La tensión arterial no es constante dado que esta influida continuamente por muchos
factores durante el día. Una medición de la tensión arterial no puede reflejar exactamente
la tensión arterial del paciente. Incluso en condiciones óptimas, la tensión arterial cambia
entre latido y latido. Como consecuencia, son las tendencias de la tensión arterial, no las
mediciones individuales, las que guían las intervenciones enfermeras. La comprensión de
estos factores asegura una interpretación más exacta de las lecturas de la tensión arterial.
Edad. Los valores normales de la tensión arterial varían a lo largo de la vida. La
tensión arterial de un adulto tiende a aumentar con la edad. La tensión arterial
óptima para un adulto sano de mediana edad es de 120/80 mm Hg. Los ancianos
tienen un aumento de la tensión arterial sistólica relacionado con una disminución
de la elasticidad de los vasos.
Estrés. La ansiedad, el miedo, el dolor y el estrés emocional provocan una
estimulación simpática que aumenta el ritmo cardíaco, el gasto cardíaco y la
resistencia vascular periférica. Los efectos de la estimulación simpática aumentan
la tensión arterial.
Raza. La tasa de hipertensión (tensión arterial alta) es más alta entre los
afroamericanos que entre los americanos de origen europeo.
Medicaciones. Algunas medicaciones pueden afectar directa o indirectamente a la
tensión arterial.
Variación diurna. Típicamente la tensión arterial es inferior a primeras horas de
la mañana, aumenta gradualmente durante la mañana y la tarde y llega al punto
máximo al final de la tarde.
Sexo. Después de la pubertad, los hombres tienden a tener lecturas de tensión
arterial superiores. Después de la menopausia, las mujeres tienden a tener valores
superiores que los hombres de edades similares.
Hipertensión
La alteración más habitual de la tensión arterial es la hipertensión. Es un factor principal
subyacente a las muertes por accidentes cerebro vasculares y es un factor contribuyente
a los infartos de miocardio.

La hipertensión es un trastorno con frecuencia asintomático caracterizado por una
tensión arterial persistentemente elevada. La hipertensión está asociada con el
engrosamiento y la pérdida de elasticidad de las paredes arteriales. Dentro de los vasos
gruesos y poco elásticos la resistencia vascular periférica aumenta. El corazón debe
bombear continuamente contra una resistencia mayor. Como resultado, el flujo de sangre
hacia órganos vitales como el corazón, el cerebro y el riñón disminuye.
Las personas con una historia familiar de hipertensión presentan un riesgo
significativo. La obesidad, el hábito tabáquico, el consumo elevado de alcohol, la ingesta
alta en sodio (sal), la vida sedentaria y la exposición continuada al estrés también están
relacionados con la hipertensión. La incidencia de la hipertensión es mayor en los
pacientes diabéticos, ancianos y afroamericanos.
Hipotensión
Generalmente se considera la existencia de hipotensión cuando la tensión arterial sistólica
disminuya hasta 90 mm Hg o por debajo.
La hipotensión se produce a causa de la dilatación de las arterias en el lecho
vascular, la pérdida de una cantidad sustancial de volumen de sangre o la insuficiencia
del músculo cardíaco para bombear correctamente. La hipotensión asociada con palidez,
piel moteada, frialdad, confusión, aumento del ritmo cardíaco o disminución de la
evacuación urinaria es peligrosa y debe informarse inmediatamente al médico.
VALORACIÓN DE LA TENSIÓN ARTERIAL
El método no invasivo más frecuente requiere el uso de un esfingomanómetro y de un
estetoscopio. El enfermero mide la tensión arterial indirectamente mediante la
auscultación o la palpación.
PROCESO ENFERMERO Y DETERMINACIÓN DE LA TENSIÓN ARTERIAL
La valoración de la tensión arterial, junto con la valoración del pulso, se utiliza para
evaluar el estado general de salud cardiovascular y responde a desequilibrios de otros
sistemas. La hipotensión, la hipertensión y las presiones del pulso estrechas o amplias
son características definitorias de ciertos diagnósticos enfermeros y se tienen en cuenta
junto con otros datos de valoración. El plan de cuidados enfermeros incluye
intervenciones basadas en el diagnóstico enfermero identificado y en el factor
relacionado. Por ejemplo, las características definitorias de hipotensión, mareo, déficit de
pulso y arritmia conducen a un diagnóstico de disminución del gasto cardíaco. El
enfermero evalúa los resultados del paciente valorando la tensión arterial después de cada intervención.




















No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada